“Uno se lleva la vida en dos maletas”: Migrantes venezolanos

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Tijuana, 26 de octubre de 2021.- “Vivir bajo una persecución constante no es vivir, tienes que estar teniendo cuidado con las fotos que sacas, con las palabras que dices, no mirar hacia ciertos puntos, es un nerviosismo constante, el ver y no saber qué se viene más adelante es complicado”.

Son las palabras que nos compartió Nahum Calderón durante su paso por Tijuana, en donde estuvo refugiado luego de ser perseguido por un partido político de su país Venezuela, de donde salió hace más de cuatro años junto con Karla Escobar.

Nahum y Karla formaban parte desde el 2014 del partido Alianza Bravo Pueblo (ABP), un partido político venezolano de ideología socialdemócrata, en el que también se desempeñaban como Director de Asuntos Sociales y Secretaria, respectivamente.

Según el portal tijuanaenlinea.com, ellos eran parte esencial para organizar a jóvenes en plantones y marchas pacíficas, entre otras actividades que tenían que hacer de manera muy discreta porque ya los tenían fichados por parte del gobierno de Nicolás Maduro.

A muchas de las marchas que convocaron buscaron tener presencia con oraciones y canto, siempre de forma pacífica como ellos mismos compartieron, sin embargo, en varias ocasiones fueron objeto de represión e incluso los llegaron a golpear en varias ocasiones por la Guardia Nacional del país.

Nahum contó que el punto crucial que le llevó a salir de su país, fue en el 2017, una ocasión que se metieron a la fuerza a su casa y golpearon a mis hermanas. Esa ocasión el partido había convocado a nivel nacional y se aliaron, lo que llevó a que grupos paramilitares financiados por el gobierno a que intervinieran en las casas de los manifestantes.

El joven que también es músico profesional compartió que los grupos paramilitares son delincuentes que sacaron de las cárceles a la calle, les entregaron armas y ello para defender al gobierno, son organizados y accionan en contra de quienes se oponen al gobierno de Maduro y Chávez.

Fue así que huyó a Ecuador, pero a los meses secuestraron a una de sus hermanas, todo apuntaba hacia él y ella tuvo que convencerlos de que yo ya no estaba en Venezuela, ahí ella decide irse también.

Mientras tanto Karla decide quedarse, pero en una manifestación que estaba con su hermano, se desató una redada y salieron corriendo; a su hermano lo detuvieron y lo golpearon, le quisieron disparar pero unas señoras se metieron para ayudarlo, “no pudimos ni llevarlo al hospital porque ahí iban los de la guardia y los detenían”.

Esa situación llevó a Karla a salir de ahí y en Ecuador intentaron en varias ocasiones poder asentarse, pero les fue muy difícil, porque, si bien, en ese país la persecución política no es tan difícil, pero hay mucha xenofobia y era muy complicado que pudieran vivir con ello.

Esa situación se agravó en 2019, cuando un venezolano mató a una muchacha embarazada y eso destapó una cacería contra venezolanos, mataron a varios en la ciudad de Ibarra, donde residían, y tuvieron que irse a la parte centro de Ambato, donde estuvieron un tiempo, pero tuvieron problemas con un policía que vivía al lado de su edificio.

“No le agradaba nuestra presencia, un día por la mañana salí a trabajar, lo saludé y me agredió con groserías, me regresé y me comenzó a golpear, hizo un escándalo con esa situación y nos vimos en desventaja, no queríamos más problemas por esa situación así decidimos salir con rumbo a Tijuana este año”, dijo.

Nahum contó que en varias ocasiones se presentaron en la garita para ver cómo le harían para solicitar asilo, pero nadie les tomó importancia, hasta que llegaron hace unos meses al albergue Ágape, en donde estuvieron refugiados.

“Somos cristianos y hablamos de justicia, nosotros no vamos a dar mal ejemplo y por eso venimos a pedir asilo, por la pandemia nos denegaron el paso y la ayuda, pedimos atención de organizaciones y no pudimos más que estar resguardados en este albergue”. Recalcó.

Durante la entrevista Karla compartió que para ambos había sido muy difícil porque llevaban casi cinco años huyendo, porque dejaron sus cosas, a sus familias y costumbres para migrar; “psicológicamente es un cambio y aunado a que siga el tema de persecución es muy difícil”.

Nahum compartió que desde que salieron de su país ha sido un golpe de realidad cada vez que se encuentran con algo nuevo: “ha sido larga la espera, tediosa y sufrida también, porque nosotros los venezolanos somos de familias muy unidas, como los mexicanos, y nos gusta cuidar mucho la familia”.

El día de la entrevista, tanto Nahum como Karla estaban ya analizando su proceso migratorio que ya se veía avanzado, con dolor la propia Karla pidió que ojalá que esta fuera ya la última vez que anduvieran así, teniendo que pedir ayuda.

“Ojalá que ya se termine todo esto, porque uno se lleva la vida en dos maletas y a veces para aligerar el camino y el viaje tienes que recortarlo y uno ya viaja sin el peso material, pero sí cargando el peso emocional de todas esas experiencias vividas que te marcan y te condicionan a ciertas cosas”.

Nahum agregó: “La capacidad del ser humano para reponerse rápido de esas emociones fuertes y tristes tiene que ver con sus sueños también y nosotros soñamos mucho, muchísimo… soñamos que la vida un día va a ser distinta y que todos esos sueños se van a ver cumplidos.

Hace un par de semanas tanto Nahum como Karla dieron noticias de que ya se habían reencontrado con algunos de sus familiares en una ciudad de Estados Unidos, por lo tanto ya se podía contar ésta, su historia.

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