Desde Chapultepec ║Joatam de Basabe

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Del fin de las campañas

Este fin de semana se llevó a cabo el cierre de campañas de las y los contendientes a los cargos de elección popular en Baja California, aunque el plazo para seguir promoviendo sus candidaturas concluye hasta el miércoles.

Estamos a unos días de la jornada electoral, el momento culmen del proceso electoral, cuando las y los ciudadanos salen a las casillas a ejercer su derecho al voto. Aunque en este punto es importante mencionar que en Baja California sólo el 30 por ciento de las personas que cuentan con credencial para votar participan en este proceso democrático.

Ciertamente es alarmante que el 70 por ciento de las personas que están en la lista nominal no ejerzan su derecho a votar. Hay quienes argumentan que “de todos modos ya se sabe quién va a ganar”, y existen otras personas que piensan que de nada sirve porque creen que aún se cometen fraudes electorales como el del 6 de julio de 1988, cuando Manuel Bartlett orquestó la famosa caída del sistema para dar el triunfo a Carlos Salinas de Gortari.

Cabe señalar que en aquel entonces las elecciones eran organizadas por la Comisión Federal Electoral (CFE) y que dependía de la Secretaría de Gobernación, que en ese periodo era encabezada por Manuel Bartlett, quien ahora es titular de la otra CFE, la Comisión Federal de Electricidad. Después del fraude de 1988 se decretó la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), fundado en 1990.

El IFE, ahora INE (Instituto Nacional Electoral), al ser un órgano autónomo ha dado mayor certeza a los votantes, aunque es cierto que los delitos electorales por parte de los partidos no han desaparecido. Sigue habiendo compra de votos (el famoso mapacheo), embarazo de urnas (llenar las urnas con votos falsos), robo de urnas (roban las urnas en las que saben que perdió su partido), entre un largo etcétera. Sin embargo, por lo menos se da por sentado que la autoridad electoral será imparcial en el proceso democrático.

En las elecciones más recientes, es decir, las de 2019, además de que ganó el abstencionismo de manera apabullante, también quedó de manifiesto que los jóvenes son las población más apática en cuanto a la participación para elegir a las personas que representarán al pueblo, ya sea en las cámaras de diputados o en los distintos órdenes de gobierno. Las personas mayores de 55 años son las que más acudieron a las urnas a votar.

Las redes sociales dan la falsa impresión de que los jóvenes se involucran de manera apasionada en los procesos democráticos, pero tristemente la realidad es otra. Se quedan el ejercicio del llamado “activismo de sillón”, es decir, aquel que se hace sin salir a las calles, sin ejercer acciones que vayan más allá de publicar, comentar o compartir en las redes sociales.

Vivimos en la era de la información, podemos consultar con mucha anticipación dónde queda nuestra casilla, quienes son las y los candidatos que aparecerán en nuestra boleta y cuál es su trayectoria. Podemos informarnos también de la historia de cada partido, su ideología y los resultados que han ofrecido en sus gobiernos. Y de todas formas la participación es mínima. Ahora con la pandemia quizás sea todavía menor el porcentaje de votantes.

Cada voto cuenta. Aunque no gane la candidatura de tu predilección, los votos de las y los perdedores se suman para tener una representación proporcional, ya sea en los ayuntamientos o en el congreso. Y si ninguna persona o partido merece tu voto, siempre está la opción válida y responsable de acudir a las urnas y anularlo.

*Joatam de Basabe es comunicólogo y periodista, con más de una década de trayectoria en los medios de comunicación (radio, periódico, televisión e Internet). Actualmente es secretario de la Asociación de Periodistas de Ensenada y reportero de Televisa Californias.

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