DE LOS EXCLUIDOS A LOS OLVIDADOS O EL COVID Y EL PRESIDENTE

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LA NOCHE DE LOS NAHUALES||Benjamín M. Ramírez

La fuerza del viento arrecia. Ventarrones golpean fuertemente las ventanas, las ráfagas se filtran por algún resquicio y de algún modo la casa se siente gélida. Aun así, contamos con un techo, comida caliente, gas y agua corriente, ropa abrigadora y un lecho para descansar…

La temperatura desciende, y a esta hora la sensación térmica marca 1 grado centígrado. Las temperaturas con un solo dígito están vigentes para el transcurso de los siguientes días.

En verdad, el frío cala hasta los huesos.

¿Qué ocurre con las personas en situación de calle? ¿Cómo pueden sobrevivir a las bajas temperaturas y a la lluvia? ¿Qué sucede con las familias en condiciones de pobreza extrema?

He visto a más de una persona deambular buscando un rincón donde guarecerse, dormir a las afueras de las tiendas de conveniencia, probablemente con el estómago vacío silenciado a fuerza de enervantes.

La indiferencia nos ciega y nos hace indolentes. Incapaces de ser empáticos a los problemas y sufrimientos del otro, juzgando las condiciones paupérrimas, de quien —errante— encamina sus pasos a ninguna parte.

Sin cobijo, sin comida, sin nada, son los excluidos y olvidados. Y somos incapaces de reconocer en ellos los derechos humanos más elementales, a la alimentación, a una vivienda, a la salud, a una vida digna, a la vida.

Ellos no importan porque no votan.

Cada uno de nosotros puede marcar la diferencia con las personas que soportan las inclemencias del tiempo, de este frío inclemente que ataca a todos por igual. La solidaridad puede ser la clave para iniciar un proceso de atención a los que menos tienen. Ya con un poco de ropa abrigadora, con alimentos o material de construcción que pudiera paliar las condiciones de miseria en las que se encuentran inmersas incontables sectores de nuestra ciudad.

El necesitado probablemente esté a nuestro lado.

Admiro la labor de las iglesias y de personas altruistas que atienden con alimentos a las personas allende a la canalización del río Tijuana, a quienes llevan un desayuno a los que pernoctan en los hospitales esperando las buenas noticias para su familiar enfermo, a quienes desinteresadamente ayudan al necesitado sin dar una dádiva o una limosna por compasión y ya es ganancia.

Sin duda vendrán las campañas electorales y prometerán una y otra ficticia realidad, promesas vanas que se desvanecen con el transcurrir de los días de quienes se mantienen en el poder para resurgir con el advenimiento de nuevos tiempos de elecciones. Prometen todo, pero los pobres no entran en la agenda de las prioridades.

Los olvidados y excluidos no inciden en el mercado, no aportan al producto interno bruto y constituyen un lastre social para el gobierno en turno, mercancía de cambio para las ambiciones personales de un candidato y bandera que se ondea por un partido u otro.

Los que menos aportan son los que menos importan.

En otro tema, el Presidente de la República ha dado positivo para COVID-19 y ha sido tendencia en redes sociales: expresiones de apoyo de quienes le han enviado un sinnúmero de palabras alentadoras en pro de su recuperación, y de los comentarios soeces de sus detractores que han pronunciado escarnio, burla e infames deseos para quien ocupa la Silla Presidencial, pero Dios no cumple caprichos ni endereza a jorobados, reza el dicho.

A tal grado ha sido la mofa en contra de AMLO, que sólo expresa la pobreza mental de quien así se manifiesta, que Twitter lanzó un aviso de política sobre comportamiento abusivo: “Nuestra política contra el comportamiento abusivo señala, entre otras cosas, que no toleramos contenido que promueva, incite o exprese el deseo o esperanza de que una persona o grupo de personas se mueran, sufran daños físicos graves o se vean afectados por enfermedades severas”, expresó la red social.

Por lo pronto elevamos nuestro rezó y esperanzas para que el Presidente pueda salir airoso de esta situación que compromete su salud por estar en el grupo de personas vulnerables. Nada ni nadie debe desear la muerte de otra persona.

Concluyo esta entrega con más interrogantes que respuestas por el rejuego político sobre las candidaturas a puestos de elección popular en Baja California, en los más de 300 distritos electorales federales, a las legislaturas locales y gobiernos municipales, en donde MORENA resiente el rechazo de las bases que con justa razón exigen transparencia en la designación de sus candidatos.

Todavía no es tarde para dar un viraje a las postulaciones, a pesar de la bendición presidencial, si es que en verdad sienten los deseos para ganar.

 

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