Desde Chapultepec||Joatam de Basabe

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De la vacuna contra la Covid-19

 

Luego de cientos de años de investigación, las vacunas han dado un salto de modernidad inmenso con la vacuna recién aprobada para prevenir la Covid-19, elaborada a base de ARN mensajero, tecnología nunca antes utilizada para prevenir enfermedades en humanos.

El origen de las vacunas se remonta al siglo XVIII, por allá de 1796, cuando el investigador británico Edward Jenner descubrió la vacuna contra la viruela bovina, al inmunizar a un niño contra dicha enfermedad, al rasparle el brazo con material de una llaga de viruela.

Casi un siglo después, en 1885, el químico y bacteriólogo francés Louis Pasteur perfeccionó la técnica al descubrir que, infectando a las personas con un virus debilitado, se podía generar la inmunidad contra la rabia.

Las vacunas lograron erradicar varias enfermedades durante el siglo XX, entre ellas la poliomielitis y la difteria, y han logrado controlar de manera bastante eficaz enfermedades como las paperas, el sarampión, la rubéola y el tétanos.

La elaboración de las vacunas generalmente es un proceso tardado, ya que tiene que pasar por varias etapas, una de ellas es la experimentación con animales, o lo que se le conoce como la fase pre clínica. En esta etapa se prueba principalmente que la vacuna sea segura, es decir, que no cause efectos secundarios adversos.

Luego están tres etapas clínicas, o de experimentación con humanos, mismas que comienzan con grupos de decenas de personas, luego de centenas de personas, hasta terminar aplicando la vacuna a miles de personas para culminar la fase de experimentación.

En las primeras etapas de experimentación con humanos se aplica la vacuna a personas sanas en edades relativamente jóvenes, y ya en la última se aplica a todo tipo de personas, para comprobar que en realidad genera anticuerpos y con ello logra la inmunidad ante el virus, sin importar la edad de las personas o sus padecimientos crónicos.

En los más de 200 años que se lleva experimentando con vacunas, éstas han ido evolucionando hasta llegar a las de ADN y ARN, mismas que se les conoce como de última generación, y actualmente se estrenan como la luz al final del túnel de la pandemia, pero no fue durante la pandemia que se descubrió esta tecnología, sino varios años antes.

La investigación para este tipo de vacunas comenzó hace más de una década, evidentemente no para prevenir la Covid-19 sino otras enfermedades, entre ellas el Zika. Para esta enfermedad se desarrolló una vacuna de ADN en 2018, sin embargo, como el Zika no es una escandalosa pandemia que colapsa la economía mundial, ahí el proceso para aprobar su distribución masiva se fue en tortuga.

En resumen, la tecnología de estas vacunas ya estaba probada, es por ello que fue tan rápido desarrollarla, sólo se sustituyó la información genética que se inyecta, y los procesos de experimentación se agilizaron por la urgencia. Algo que queda pendiente de comprobar es cuánto dura el efecto de la inmunidad que produce, y si no ocasiona algún efecto secundario a largo plazo, sin embargo, tomando como ejemplo la vacuna que se hizo para el Zika, parece no haber inconvenientes.

Lo que hace la vacuna de Pfizer, de ácido ribonucleico (ARN) mensajero, es inyectar una secuencia génica para que sea el propio cuerpo humano el que desarrolle una proteína del virus y con ello se da la instrucción de comenzar a generar anticuerpos para combatir el virus, de manera que si en algún momento llega el virus de verdad, el organismo ya está entrenado y preparado con su batallón de anticuerpos.

En general las vacunas que se están desarrollando para combatir la pandemia, funcionan como la de Pfizer o algunas otras lo que hacen es que inyectan directamente la proteína spike, misma que es uno de los picos de la corona del virus, para poner en estado de alerta al sistema inmune, sin embargo, en ninguno de los casos se inyecta coronavirus, por lo que no existe el riesgo de que la vacuna enferme de la Covid-19 a las personas.

Por último, es importante agregar que, según los estudios, la vacuna de Pfizer demostró una efectividad del 90 por ciento, misma que está muy por arriba de las expectativas que se tenían, ya que las autoridades de salud de Estados Unidos se conformaban con hallar una vacuna de efectividad mayor al 50 por ciento.

*Joatam de Basabe es comunicólogo y periodista, con más de una década de trayectoria en los medios de comunicación (radio, periódico, televisión e Internet). Actualmente es secretario de la Asociación de Periodistas de Ensenada y reportero de Televisa Californias.

 

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