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LA NOCHE DE LOS NAHUALES||Benjamín M. Ramírez

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2021, EL AGANDALLE O EL RETORNO “SEGURO, PRUDENTE Y SIN RIESGOS”

2021 se ha presentado nuevo, con sus 361 días restantes. ¿Habrán fenecido los efectos negativos del 2020? ¿Podrá considerarse al año anterior como un año maldito? Todos los días son días de gracia, de nuevas oportunidades, cada día con su propio afán.

La parábola del propietario que salió a contratar trabajadores para su viña (Mateo 20, 1 – 16) —podría ilustrar mis intenciones para este año—. Acuerda el viñador, siempre —con quienes contrata— el pago de un denario por la jornada. Sale al amanecer, a media mañana, al medio día, a media tarde y, al final, al caer la tarde para contratar a los últimos que sólo trabajaron una hora, pagándoles a los últimos lo mismo que a los primeros, lo que enfureció a los que soportaron el peso del día y del calor, reclamando al dueño de la viña lo que ellos consideraron algo injusto.

Jesús ilustra con la fábula, la relación de Dios y su pueblo, en las palabras del propietario de la viña: “Amigo, no te hago ninguna injusticia”. […] ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? Y con la frase lapidaria: los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos, que muchos interpretan de forma errónea.

Lo anterior obedece para evidenciar la oportunidad que tenemos cada día para emprender nuestras labores cotidianas de Alguien que nos invita a trabajar, a devengar un salario, con un contrato explícito, con el que quizá esperamos más por lo que hacemos, o por lo que tenemos que realizar, o dejamos correr las horas sin afanarnos demasiado, dejando que otros tomen la iniciativa o esperando que los demás realicen lo que se nos ha encomendado. O, en última instancia, de hacer con lo nuestro lo que queramos. Sin embargo, ni siquiera el tiempo nos pertenece.

Al final del día llega la frustración porque la paga, la recompensa, o el estipendio no corresponde a lo esperado cuando a otros se les ha otorgado más por lo poco que hacen, por el tiempo laborado o por la tarea encomendada. Es por eso que cada quien debe hacer hincapié en el tipo de contrato firmado, de lo que se recibirá al final del día, y lo que se espera de cada uno.

Quizá para este año, a muchos se nos pedirá trabajar de inicio a fin, a otros media jornada, a unos cuantos, sólo unas horas, o antes de ponerse el sol: cada quien responderá y dará cuenta de la tarea que se le encomienda y de otros que renunciarán al afán debido a motivos propios o ajenos a cada individuo.

Algunos renuncian en los primeros días del año: declinan al esfuerzo, a la tarea, a la pretensión, a la aspiración. Por eso los propósitos que año con año se conciben quedan en pañales o expiran en las primeras horas del ciclo que comienza. Sin hábitos y sin temple o disposición, todo queda en buenas intenciones.

Supongo que lo primordial para el 2021, que lo fue en el 2020, será sobrevivir.

En otro orden de ideas, las vacunas han llegado y con ello el “agandalle” frente a la nariz de propios y extraños. Los “gandayas” andan por ahí. Siempre están en circulación, siempre presentes: el que se brinca la fila, el que tranza, el que se pasa el semáforo, el que se adelanta, el colado. En suma, un sinvergüenza. Incapaz de esperar su turno o contar con una pizca de honradez, de devolver lo que no es suyo o de ceder el paso al que le corresponde.

Cada uno es un “yo soy yo y mis prioridades”, parafraseando a Ortega y Gasset. Es por ello que se hace alarde del abuso y la perfidia cometida.

Siempre habrá algún abusivo, frente a las acciones de vacunación al personal de primera línea —para recibir la vacuna anti-COVID-19—, que haga uso de sus credenciales y aprovechar para sí o para su parentela o allegados cuando no les corresponde.

Por lo pronto, y para concluir, el titular de la SEP anuncia que el retorno a clase será de forma segura, prudente y sin riesgos, en una apuesta a ciegas al desconocer la dinámica del verdadero trabajo de campo, de los ambientes de aprendizaje y de las adecuaciones a las planeaciones en el día a día, en cada grupo y en cada institución y subsistema.

La ruta trazada por la SEP y su titular, es una vereda inmensa de vericuetos, de breñas, encrucijadas y ocurrencias.

Por lo pronto, ya vamos “caminito de la escuela”, nos diría el inmortal Cri – Cri.

 

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